Unidad del Peronismo Consecuente viajando en la Sanmartiniana

01/02/2015

Los cumpas del Peronismo 26 de Julio de Bahía Blanca y Coronel Rosales, recibieron a La Sanmartiniana en Punta Alta y así pudieron participar de esta maravillosa experiencia de soberanía política, a la cual fuimos invitados junto con otras organizaciones políticas, hermanadas para lograr la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria. 


 


Cuando fuimos invitados por compañeros de Patria Grande de la zona norte del conurbano de Buenos Aires, y participamos de las reuniones organizativas, nos pareció que esta iniciativa podía contribuir a promover, desde el pie, a la unidad del campo nacional y popular.

 

 

 

Navegar en La Sanmartiniana es una  propuesta de la Fundación Interactiva para promover la Cultura del Agua (FIPCA) presidida por el compañero Julio Urien. En la temporada veraniega 2014  - 2015 se trata de un largo viaje por el litoral fluvial y marítimo, desde Posadas a Ushuaia, impulsado por el compromiso social. Esta propuesta sintoniza con la estrategia del Gobierno Nacional tanto de Néstor Kirchner como de Cristina Fernández, en materia de defensa de la soberanía y ocupación del espacio marítimo y fluvial.



 

En estos días estuvo en el Puerto de Comodoro Rivadavia y esta expedición se conecta también  con el proyecto “Pampa Azul”, coordinado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación (MINCyT) que incluye actividades de exploración y conservación, de innovación tecnológica para los sectores productivos vinculados al mar y de divulgación científica. 


         



El Peronismo 26 de Julio postula como Línea Política cuatro (4) ejes de acumulación estratégica: Fuerza Propia, Unidad del Espacio, Frente de Liberación e Integración Latinoamericana. Más aún, considera que la unidad del Peronismo en torno a sus banderas históricas es la condición necesaria y casi excluyente para la conformación de un gran Frente de Liberación Nacional. 


Pero alcanzar la Unidad no es tarea fácil. Debemos partir reconociendo que dentro de este espacio del Peronismo Combativo, existen diferencias políticas expresadas por distintos grupos de compañeros y también grados de organicidad diferenciados.

Los distintos intentos de unidad del peronismo en torno a las banderas antioligárquicas y antiimperialístas fracasaron, más que por problemas políticos, por no recoger organizativamente las diferencias tácticas para alcanzar el mismo objetivo. Es decir, por no priorizar la unidad contra el enemigo por encima de estas diferencias, y por buscar hegemonías que no están legitimadas por el desarrollo alcanzado en el seno de la clase trabajadora.

Este es el problema que debemos resolver, analizando el desarrollo de nuestro espacio de la unidad en tres planos: la unidad de la Nación contra el imperialismo, la unidad del peronismo combativo para la realización de las tres banderas históricas (Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política) y la Integración Latinoamericana. La razón por la cual diferenciamos estos niveles es porque no se resolverá definitivamente la contradicción Imperialismo-Nación, si no se resuelve a favor de la clase obrera la contradicción en el seno del peronismo y si no damos la pelea contra la dependencia en el marco de la unidad latinoamericana. 

Reconocer que tenemos diferencias políticas, de matices, o de caminos diferentes para alcanzar un objetivo común, es el punto de partida para definir una metodología que contenga al conjunto del espacio, debemos integrarnos respetando las particularidades, los distintos desarrollos, las distintas representatividades, donde exista verdadero pluralismo político ideológico, donde nadie se sienta dueño de la verdad. 


La auto convocatoria debe ser real, con reglas de juego claras y objetivos precisos, sabiendo que la construcción de la unidad es un camino con avances y retrocesos, pero que debemos recorrer si queremos evitar la dispersión definitiva.

 

Pensamos que el primer paso para la unidad es desacelerar la tendencia a la atomización. Para lograrlo, debemos reconocer que ningún grupo o línea tiene la hegemonía necesaria para representar al conjunto. 

 

Por lo tanto, una primera definición pasa por reconocer que no debemos exigirnos delegaciones de representatividades políticas u organizativas. Cada grupo se representa a si mismo y esta es una realidad que se ha evidenciado a lo largo de los últimos años.

Contener la atomización significa unirnos teniendo en cuenta nuestras diferencias y reconociéndolas, para desde allí comenzar a construir nuevamente una unidad política-organizativa que exprese al conjunto.

 

Otro aspecto importante es definir con claridad el proyecto político sin pretender sintetizar todas las diferencias, sino acordando, pero seriamente, en aquellos puntos que hacen a los objetivos estratégicos. Por ejemplo el país que queremos y la herramienta que necesitamos para construirlo.

 

Participar en debates políticos con otras fuerzas, defender la soberanía nacional, compartir con las comunidades locales el acceso al mar de los sectores populares y unirse y organizarse para navegar es una experiencia práctica cautivante que nos permitirá verficar los acuerdos y también los desacuerdos, cultivar el compañerismo, y disfrutar con alegria nuestra militancia. 

HOMENAJE PERMANENTE
DESARROLLO TERRITORIAL